jueves, 19 de marzo de 2015

No quiere ir a dormir (parte 1)

Llega una edad en que para muchos niños (y más aquellos que no tienen una rutina diaria predecible) les cuesta querer ir a dormir. Es algo habitual, es un proceso y un obstáculo más que muchos debemos o deberemos de afrontar. No es algo anormal pero debemos ser cuidadosos y tener en cuenta las horas de descanso que está dedicando nuestro hijo mediante el sueño. No es prudente permitir que un niño pequeño se acueste cada día a las 12 de la noche por ejemplo y menos si al día siguiente debe despertar y estar en sus plenas facultades para atender en el colegio o guardería


Son muchas las cosas que pueden afectar a este problemilla y varían según la edad del peque.
Lo primero de todo sería intentar averiguar por qué motivo se niega a dormir:
1.      Depende de la edad pueden ser inquietudes, preguntas, miedos, preocupaciones…


2.      Si es un niño más pequeño puede ser por el deseo de seguir jugando o porque le falta una rutina y ritual de sueño propicios o también podría ser porque teme a la hora del sueño por los conflictos que comportan. También puede que esté pasando por la etapa del síndrome por abandono (suele manifestarse sobre los 8-9 meses y se repite de nuevo sobre los 18-20 meses).
Por mucho que nuestro hijo siempre haya dormido bien podría ser que en algún momento nos encontremos con esta etapa de negación.
Os paso algunas pautas que puede que os sirvan u os den alguna idea sobre como sobrellevar el tema. Como siempre os digo, ningún bebé ni niño son iguales y no todo sirve para todos del mismo modo pero desde este blog intento dar ideas y de aquí lo ideal es que extraigáis aquello que os parece mejor.

Soluciones

Para los problemas del grupo 1:


Problema: miedos, inquitudes..
Solución: Dedicarles ratos:
-Lo mejor es que le demos la importancia necesaria. Intentemos dedicarles tiempo durante el día para comprenderles y hablar con ellos haciéndoles sentir escuchados. Con mucha calma y paciencia. Sus inquitudes son importantes para ellos, debemos dejar que se comuniquen e intentar entenderles.


Problema: Pesadillas.
Solución: De nuevo volvemos a hablarles y a escucharles. Podemos invitar a nuestro hijo a que nos cuente su pesadilla y con ella crear una nueva historia añadiendo cosas divertidas a aquello que le aterra. Si es un monstruo lo que sueña habitualmente por ejemplo podemos probar a imaginar que le ponemos unas coletas y que le pintamos los labios... A veces solo es necesario cambiar la imagen de nuestra cabeza. 



Para los problemas del grupo 2:


Problema: Falta rutina o ritual de sueño
Solución: Las rutinas son primordiales. Lo primero de todo es revisarla y retocarla según convenga. 


-Sueño diurno: Basándonos en las estadísticas y en las señales de cansancio de nuestro pequeño podremos saber si está durmiendo demasiado con las siestas o si por el contrario llega realmente cansado al final del día. En ambos casos deberemos tomar medidas. Pues las siestas son muy importantes pero en su justa medida (ni mucho ni poco).


-Rutina diaria: La rutina no es más que repeticiones sistemáticas de acontecimientos diarios con un orden regular y coherente. Lo importante es que sigáis siempre el mismo orden. Por ejemplo: Primero comemos, luego jugamos, y después dormimos y así sistemáticamente.


-Ritual de sueño: El ritual de sueño es exactamente lo mismo pero refiriéndonos solo a esos pocos minutos antes de ir a acostarles. Repetimos una serie de actos diariamente en el mismo sitio, en el mismo orden y de la misma manera. Si usamos un muñeco lo usaremos siempre y cada día y si usamos una canción igualmente. Lo importante es repetirlo exactamente igual. Si estamos fuera de casa intentaremos repetir aquello que nos sea posible y nos llevaremos los elementos externos (muñeco, mantita…) que utilice normalmente para que le sirvan de guía.


-Los niños mayores también necesitan de estas rutinas y estos rituales: Incluso a los preadolescentes les encanta que les lean o charlen con ellos antes de acostarse. Debemos ver la hora de dormir como una oportunidad perfecta para acercarnos a nuestros hijos, interactuar con ellos y estrechar lazos.


Problema: Teme la hora del sueño
Solución: Ayudarle a crear confianza en su cama y su habitación, asociarla a cosas positivas.


-Procurar que pase tiempo en su habitación: Procurar que además de dormir juegue un poco en su habitación. De este modo asociará ese lugar a momentos agradables y llegado el momento puede que le cueste menos conciliar el sueño en ella.


-Acudir cuando nos reclama: Cuando un niño se despierta en mitad de la noche llamándonos, hay que acudir a su lado y calmarle. Nos podemos quedar si lo vemos necesario hasta que se duerma pero si luego no colechamos con él no olvidemos avisarle siempre de que después nos iremos. Esto le ayudará a confiar en nosotros.


-Compartir cama con juguetes: Si a nuestro chiquitín le hace sentir más relajado consintámosle el deseo de dormir con su juguete preferido. ¿Que mal le hace?


-No gritar, ni amenazar: Sé que suena muy evidente pero un enfado solo empeora la situación. Hay que darle confianza, no quitarla.


-Dedicar un rato a algo agradable: justo antes de acostarle es interesante intentar dedicar unos minutos a algo reconfortante para nuestro chiquitín (una pequeña conversación, un cuento…). De este modo le estaremos ayudando a ver la hora de dormir como algo placentero.




P.D: Seguiré la segunda parte de la entrada con el problema de querer seguir jugando y sus posibles soluciones y con el problema del síndrome por abandono.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Me gustaría saber tu opinión!