jueves, 8 de enero de 2015

Síndrome por abandono

O lo que es lo mismo: crisis por angustia a la separación.
No todos los bebés sufren esta etapa y no todos la sufren en las mismas edades, pero es una etapa totalmente normal e incluso saludable en el desarrollo del bebe y debe tratarse con normalidad.  Dicha angustia se puede ver agarbada si le añadimos circunstancias nuevas que estén ocurriendo en la familia, como puede ser un hermanito, un cambio de domicilio, empezar en la guardería… o si nuestro bebé está adquiriendo nuevas habilidades como gatear o caminar.

Síntomas:
Quieren estar en brazos más de lo habitual y exigen nuestra atención continua. Las noches también pueden verse afectadas con un incremento de despertares nocturnos y una negativa a ir a dormir. 

Para él, la separación de su madre es una amenaza para su supervivencia y su seguridad sufre de forma importante si le negamos repetidamente nuestro contacto y atención.


Los bebes menores de 6 meses suelen adaptarse muy bien a otras personas y no les suele importar ser cuidados por otra persona que no sea su padre o madre mientras sus necesidades primarias estén cubiertas. 
Pero según Piaget ,entre los 4 y los 7 meses, los bebés van desarrollando el sentido de permanencia sobre los objetos y las personas. Sabrán que existen aunque no las vean  y dicho sentido se irá desarrollando progresivamente durante los primeros dos años. 

Los expertos coinciden en que la mayoría de los bebes experimentan esta etapa de forma mas evidente alrededor de los 8 meses. El bebe empieza a tener la capacidad de entender el mundo que le rodea, sabe que su madre es su fuente de seguridad y su figura principal de apego pero se da cuenta de que son seres distintos e independientes y le causa angustia saber que puede desparecer de su alcance continuamente, incluso cuando es él mismo el que se aleja mediante el gateo.
Aunque la mama sepa que vuelve en dos minutos el bebe no tiene noción del tiempo y por lo tanto carece de esa seguridad.

Es la típica edad en que tiran los objetos esperando a que algún adulto las recoja para volver a tirarlo.

A medida que crecen y su sentido se va desarrollando saludablemente van recordando que el hecho de que no nos vean no significa que no estemos y tampoco significa que no vayamos a volver nunca. Aumentará su confianza y a la vez su cierta independencia. 
¿Como sobrellevar dichas etapas?:
Lo más importante es entender que nuestro hijo no nos está manipulando, no es caprichoso. Tiene una necesidad, para él sumamente importante y lo mejor es que le comprendamos, y tengamos paciencia. El miedo de nuestro bebé por estar separado de nosotros es muy real para él así que deberíamos intentar dedicarle el máximo tiempo posible.
Podemos minimizar las separaciones al máximo y esperar a que nuestro bebé esté más preparado para afrontarlo, pero si esto no es posible por trabajo (por ejemplo) podemos procurar dejarles con personas más conocidas, como abuelos o tíos, aunque no significa que no llore al vernos desaparecer.
Si la separación entre el niño y nosotros se trata de un momento y solo nos separan una pared entre la cocina y el comedor de casa podemos ir hablándole para que vaya captando el mensaje, “estoy aquí, no me he ido”.

Pero si debemos dejarles con personas desconocidas obligatoriamente será importante darles la oportunidad de conocer a dicho cuidador de antemano. Lo ideal es que el proceso sea lento (como todos los procesos, a pasitos de bebé). Podemos hacer que el cuidador y el bebé se conozcan en presencia de la madre durante algunas horas o varios momentos del día. Llegado el momento de irnos nunca salgamos de la casa sin despedirnos.

Juegos que les ayudan a entender:
Cu cu: Todas lo conocemos. Se trata de esconder nuestra cara con las manos, sabanas o pañuelos y aparecer y desaparecer.
No estoy: nuestro bebé se tapará los ojos creyendo que nadie le puede ver. Nosotros le seguimos el rollo y le preguntamos donde esta para sorprendernos cuando aparezca.


¿Dónde estás?: Podemos escondernos detrás de una puerta o un mueble mientras el niño nos está viendo. Luego éste tiene que venir a buscarnos. Importante: que vea donde nos hemos escondido. Si se pone nervioso o inquieto dejemos este juego para más adelante.
Podéis leer mas juegos e ideas interesantes aquí

 La hora de dormir:
Entendamos primero que son etapas y las etapas pasan y vuelven a reaparecer. Por eso suelo decir siempre que el sueño de un niño tiene sus alti-bajos que no tienen por qué estar relacionados con un “problema” de sueño sino con un proceso natural y lógico que el bebé tiene que ir superando y nosotros tenemos que ir apoyando.
Lo importante es no solucionarlo de forma rápida con hábitos que no deseemos inculcar. Simplemente hacer las mismas cosas que siempre hacemos. Mantener la rutina y el ritual de sueño intacto y dedicarle muchas muchas muchas horas durante el día a nuestro pequeñín. 





Fuentes:
comer, amar, mamar-Carlos Gonzalez



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