viernes, 28 de noviembre de 2014

La pausa y el sueño del bebe.

Conocer a nuestro bebe:
Conocer a nuestros bebés es una de las principales claves a la hora de “educar” (educar no es la palabra apropiada pero para que me entendáis) el sueño del pequeño.  Hay bebés a los que no les sobrexcita nada y te los puedes llevar a todos lados con total tranquilidad y otros bebés que se ponen a llorar irritados con solo poner un pie en la calle. Hay bebés a los que les encanta que les arropen con una mantita para dormirles y otros que lo odian a muerte si lo haces. No podemos esperar lo mismo de todos nuestros hijos porque todos son distintos y no les podemos tratar del mismo modo. Existen pautas y teorías que ayudan pero solo serán una guía que deberemos amoldar a nuestro bebe en particular.
¿como?
Nuestra principal faena es conocer a nuestro chiquitín pero para conocerle deberemos poner dosis y dosis de observación. No podemos observar y aprender de nuestro bebe si nos abalanzamos sobre él al primer "uuueeee" que haga. A veces lo único que conseguimos con eso es acabar de inquietarle con nuestra ansia y nuestro descontrol.
No se trata de dejarle llorar, se trata de parar un momento (unos segundos, nada más) a escuchar, a mirarle, sus movimientos, sus sonidos… podemos pensar en sus últimas tomas, o en su último minuto de sueño…podemos tocar su nuca (frio o calor)… mil y una cosas. Puede que con todo y eso no saquemos una buena conclusión pero poco a poco y a base de insistir estoy segura de que sabremos interpretar sus llantos y sabremos descifrar sus necesidades.
Si tiene hambre; pecho, si tiene sueño; dormir, si tiene calor; quitar ropa, si esta sobre excitado; le apartamos de la escena unos minutos etc etc etc.

Lo mismo pasa durante las noches:
Todos los bebes y adultos pasamos por fases de subconsciencia  durante el sueño. La única diferencia es que nosotros, como adultos, hemos aprendido a gestionar dichos saltos de fase sin despertar por completo. Nos damos la vuelta, cambiamos la postura, nos tapamos o destapamos y seguimos durmiendo sin darnos ni cuenta. Nuestros bebés, en cambio, aun no son expertos en ello, ni lo serán hasta pasado un tiempo. Pero ellos empiezan a practicar desde el primer día de una forma totalmente natural.
Nosotros como padres simplemente debemos impedir que dicho aprendizaje se vea alterado. Aparecer en la habitación de nuestro pequeño, como alma que lleva el diablo ante el primer sonido, es una de nuestras principales intervenciones. Unos pocos segundos bastarán para determinar si nuestro bebé necesita de nuestra ayuda para volver a dormirse o sencillamente necesita unos segunditos para acabar de relajarse y volver a entrar en la fase de sueño.
Los bebés muchas veces hacen sonidos, se cantan o se mueven con insistencia durante la noche y no significa que necesiten de nuestra ayuda, muchas veces ni siquiera significa que estén despiertos. Si entramos en la habitación como un torbellino y le cogemos en brazos al mínimo ruidito muy probablemente lo único que consigamos sea despertarle por completo. Estaremos cortando o estorbando ese salto de fase natural del sueño. Puede que poniéndole la mano encima, o cantándole en susurro baste para ayudarle a pasar la transición.
También existe el llamado llanto mantra. Es un llanto agudo y corto y suele darse justo instantes antes de quedar completamente dormidos. Dos segundos bastarán para saber si se trata de este llanto o no. Observad.
No se trata de quedarnos un cuarto de hora esperando oír el llanto desconsolado de nuestro chiquitín, se trata de quedarnos cerca, permanecer al lado, unos segundos, y a la espera de cualquier cambio en el sonido y necesidad de nuestro bebe que sí requiera de nuestra atención real para entonces acudir. Cogerle y relajarle, darle el pecho o lo que sea que funcione con nuestro pequeño.
Sobretodo para los que colechais: es una tentación no hacer nada cuando vemos a nuestro hijo inquieto en la cama, pero muchas veces el hecho de que se mueva y haga ruidos o gorgojeos no significa que estén despiertos ni que estén durmiendo mal. 


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2 comentarios:

  1. Es que nos cuesta mucho no intervenir. Pero supongo que es cuestión de aprender a no prcipitarse. Gracias por los consejos

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  2. Tengo un bebe de 5 meses y otra nena de casi.3 años la cual duerme de maravilla.desde el año y medio. Mi marido trabaja Muchas veces de noche y precisamente por el miedo de que los dos se me pongan a llorar ( cosa que.casi nunca pasa) en cuanto el bebehace un ruidito le cojo y le "enchufo" el pecho. Justamente hoy estaba comentando que esto no podia seguir pasando ya que estoy.creando un mal habito en el niño.cuando seguramente alguno de los despertareslo podria gestionar el solo. Y luego voy y leo tu entrada, que.casualidad!!! Muchas gracias me has reafirmado!!!!!

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