martes, 4 de noviembre de 2014

entrevista tigriteando

Hoy os traigo una experiencia de una mama a la que admiro mucho. Ella es Bei y está al frente del blog Tigriteando. Ella escribió una entrada en su blog hace tiempo que me removió por dentro y me emocionó muchísimo y que os invito a leer sin duda porque vale la pena. Sus noches han sido muy duras y puede entender mejor que nadie lo que siente una madre que necesita descanso desesperadamente. 
Le pregunté si le gustaría contarnos un poco su experiencia desde mi blog y accedió muy amablemente así que aquí os dejo, con Bei. 



Cuéntanos un poco sobre ti y tu blog Bei:

¡Hola! Me llamo Bei y soy mamá de Abril y Emma, en nuestro blog Tigriteando, hablo sobre nuestra vida: Educación, crianza, actividades, manualidades, cocina y nuestro ambiente preparado Montessori. Como las dos son “malas dormidoras” me he hecho un máster sobre sueño infantil y también hablo de eso en el blog. 
Para quien no nos conozca, el problema de sueño de Emma (año y medio) era multifactorial, pero básicamente tenía un sueño muy ligero (despertares cada 20 minutos, incluso 5’ en ocasiones) y una asociación muy fuerte hacia el pecho para conciliar el sueño, tenía que tomar teta encima mía y necesitaba tener el pezón dentro de la boca, eso unido  a que con 7-8 horas ya no necesita dormir más. Era un caso muy particular y aconsejados por el neuropediatra, pusimos en marcha algunas de sus pautas, algunas funcionaron algo, otras nada. Lo que mejor funcionó fue descolecharme de la habitación y que la atendiera su padre, hemos estado así meses y acabo de volver hace unos días. Ahora mismo puedo decir que hemos mejorado muchísimo, hemos hecho un semi-destete nocturno (si me pide le doy, pero su padre le ofrece un biberón siempre), se despierta cada hora más o menos y hay que levantarse varias veces a rellenar el biberón. Este escenario para muchas familias puede ser horrible, pero para la nuestra es más que soportable.  

En esta entrada hablas del sueño de tu hija menor, ¿crees que el sueño infantil es un tema tabú entre muchos padres? 

En mi entorno de crianza no lo es, pero  que es verdad que en otros entornos muchos padres se sienten mal porque sus hijos no duermen del tirón toda la noche, como si fuera culpa suya por no haber sabido enseñarles o se consideran blandos y permisivos porque el instinto les pide una actitud responsiva hacia el llanto nocturno de sus hijos, cuando lo socialmente bien visto es justo lo contrario. 

¿Consideras que lo que tú hagas o no hagas influye de alguna manera en el sueño de tus hijas? 

Sí  y no. Creo que un componente muy importante del sueño infantil tiene que ver con supervivencia mamífera (dormir acompañados y despertarse a menudo), hay otro componente del temperamento del niño (ser más o menos intenso, más o menos dormilón, más o menos nervioso, más o menos conformista) y hay un componente fisiológico (tener el sueño más ligero por apneas, anemia, trastornos de la tiroides, dermatitis, dolencias gástricas,…) que puede empeorar el sueño infantil. No creo que los padres podamos influir en ninguno de estos factores, pero lo que si podemos modificar es nuestra actitud ante los problemas de sueño infantil. Muchos problemas de sueño se solucionarían fácilmente si padres e hijos colecharan, y sin embargo, en el caso de mi hija, fue necesario que dejara de dormir conmigo para solucionarlo. Cada caso es un mundo. Y por otro lado hay ciertas pautas que si los padres siguen pueden mejorar el sueño de sus hijos. Lo que sí tengo claro es que ningún padre debe dejar que la culpa influya en sus decisiones. 

Suelo tener una frase siempre en la boca en cuanto a sueño se refiere y es que creo que el equilibrio entre las necesidades adultas y las del niño son posibles. ¿ qué piensas? 

Estoy totalmente de acuerdo. Hace poco le escribía a una lectora que entre el blanco (colechar y amamantar al niño a demanda aunque los padres no duerman nada) y el negro (métodos tipo Ferber o Estivil) había un montón de matices de gris. Cada familia necesita encontrar la tonalidad que mejor se adapte a su caso, lo que funciona para una, no funciona para otra, ni siquiera lo que funciona para un niño funciona para su hermanito. El equilibrio es la clave, unos padres descansados son más pacientes y responsivos ante las necesidades de sus pequeños. 

En tu post haces referencia a “cosas que pusiste en práctica con las que a priori no creías”,  ¿Qué piensas ahora de esas cosas que al final pusiste en práctica?  

Sigo pensando lo mismo, no creo que los niños tengan que aprender a dormirse solos, no creo que necesiten un muñeco de apego, ni dormirse en su cuna.  Sin embargo, creo que si existe un trastorno de sueño hay que intentar poner una solución.  En mi mundo ideal, mi hija dormiría unas 10 horas, se despertaría  dos o tres veces por la noche, me buscaría, la abrazaría, mamaría un poquito y volvería a dormirse plácida y rápidamente; y según fuera creciendo me necesitaría cada vez menos hasta que un día decidiera marcharse a su propia cama. Pero mi mundo ideal no existe, y de nada sirve lamentarme de que no pudiera hacer las cosas como me hubiera gustado. En el contexto que teníamos hice lo que tenía que hacer, pero no creo que sea aplicable a todos los niños. 
Mi hija mayor tiene 3 años y medio y todavía colecha con nosotros, se despierta varias veces por la noche y nos pide que la abracemos. Si alguna noche me descolecho suele venir a mi cama, y al revés si se dormía en mi cama a media noche se volvía con su padre. Nos necesitaba a los dos y por eso volví a la habitación, aunque eso suponga más despertares de Emma. Poco a poco se va despertando menos y necesitándonos menos durante la noche.  Y llegará el día que no nos necesite más y echaremos de menos esas manitas en nuestra cara a medianoche. 
Creo que si los padres están contentos con su crianza nocturna no deberían cambiar nada porque lo sugiera el pediatra, la vecina del quinto o la abuela. Igual que pienso que si su crianza nocturna se resiente, toda la familia se verá afectada y les animo a que busquen alternativas. 
¿Qué les dirías a las madres que están pasando tantas noches en vela? 
Que deleguen, que busquen ayuda, que pongan soluciones en práctica o que se resignen si es lo que creen que necesitan. Que se perdonen por tener menos paciencia de lo normal y que no se olviden de que:
¡los días (¡y las noches!) son largos, pero los años son cortos! 


Muchas gracias Bei por tu tiempo y por tus palabras de aliento y confianza. 

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